La formación continua es, hoy más que nunca, un elemento clave para que las empresas puedan adaptarse a los cambios tecnológicos, normativos y de mercado. Sin embargo, muchas organizaciones aún desconocen que pueden formar a sus empleados sin coste adicional, gracias al sistema de formación bonificada a través de FUNDAE.
Esta herramienta permite utilizar un crédito anual para financiar acciones formativas que mejoran las competencias del equipo, sin afectar directamente al presupuesto. Si trabajas en recursos humanos, eres autónomo con personal contratado, o estás valorando ofrecer formación a tu plantilla, esta guía te explicará paso a paso cómo beneficiarte de la formación bonificada en 2025.
Se trata de un sistema gestionado por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE), en colaboración con el SEPE, que permite a las empresas recuperar total o parcialmente el coste de los cursos que pagan para sus trabajadores.
En la práctica, lo que hace FUNDAE es bonificar esos importes a través de las cotizaciones sociales que la empresa abona mensualmente. Es decir, puedes formar a tu equipo y luego descontar el coste de la formación en los seguros sociales. Un mecanismo muy útil, especialmente para PYMEs, que muchas veces renuncian a capacitar por razones presupuestarias.
El sistema está pensado para empresas que tengan trabajadores contratados por cuenta ajena en el Régimen General de la Seguridad Social. Concretamente, pueden acogerse:
No pueden acceder: funcionarios, autónomos sin empleados, desempleados ni estudiantes. Eso sí, existen otras vías formativas para estos colectivos, pero no bajo el marco de FUNDAE.
Cada empresa dispone de un crédito anual para formación, que depende de las cotizaciones realizadas el año anterior en concepto de formación profesional y del número de empleados. Este crédito se calcula según el siguiente esquema:
| Tamaño de la empresa | % de bonificación del crédito |
|---|---|
| De 1 a 5 empleados | Crédito mínimo de 420 € |
| De 6 a 9 empleados | 100% del importe cotizado |
| De 10 a 49 empleados | 75% del importe cotizado |
| De 50 a 249 empleados | 60% del importe cotizado |
| Más de 250 empleados | 50% del importe cotizado |
Este crédito puede aplicarse en una o varias acciones formativas, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por FUNDAE y se gestione correctamente en los plazos estipulados.
Una de las ventajas de este sistema es su flexibilidad temática. Se pueden bonificar cursos siempre que estén relacionados con el desarrollo profesional del trabajador o con su puesto actual. Por ejemplo:
La formación puede impartirse de manera presencial, online o en modalidad mixta, siempre que cumpla con los requisitos de FUNDAE: duración mínima de 2 horas, trazabilidad de contenidos y evaluación del aprendizaje.
El proceso, aunque requiere cierta organización, es perfectamente viable para cualquier empresa. Estos son los pasos principales:
Este proceso puede gestionarlo directamente la empresa o delegarse a un centro de formación acreditado, que se encargue tanto de la impartición como de la tramitación.
Además de ser una oportunidad económica real, la formación bonificada aporta beneficios estratégicos tanto para la empresa como para los empleados. Por un lado, mejora la competitividad del negocio al contar con una plantilla actualizada, más productiva y comprometida. Por otro, el trabajador gana competencias que puede aplicar directamente en su puesto, lo que mejora su motivación y rendimiento.
Muchas empresas no utilizan este crédito por simple desconocimiento, o por falta de tiempo para gestionar el trámite. Sin embargo, dejarlo pasar es perder un recurso valioso que ya se ha pagado a través de las cotizaciones. Cada año que no se usa, se pierde el crédito acumulado, ya que no es transferible a ejercicios siguientes.
La formación bonificada a través de FUNDAE es una oportunidad que muchas empresas están desaprovechando por desconocimiento o falta de tiempo. Sin embargo, con una gestión adecuada, es posible acceder a formación estratégica y especializada para tu equipo, sin alterar el presupuesto.
Si trabajas en RR. HH. o tienes responsabilidad sobre el desarrollo profesional de tus empleados, te conviene conocer y utilizar esta vía. Es una forma inteligente de fortalecer el talento interno, aprovechar los recursos disponibles y mantener a tu empresa en constante evolución.
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